En estados como California y Washington, propietarios aprovecharon reembolsos por bombas de calor, sellado de ductos y controladores inteligentes, coordinándolos con créditos federales. La combinación redujo consumos en horas caras y mejoró el confort en olas de calor. Un caso destaca baterías residenciales financiadas parcialmente por la empresa de servicios públicos. Ese hogar ahora participa en programas de respuesta a la demanda, recibe compensaciones y afronta apagones con mayor tranquilidad, manteniendo refrigeración y conectividad esencial cuando el vecindario sufre interrupciones.
Hogares en Texas y Arizona priorizaron sellado, aislamiento en áticos y bombas de calor de alta eficiencia, apalancando reembolsos de utilidades y descuentos instantáneos. La estrategia incluyó termostatos programables y sombra exterior, reduciendo cargas térmicas antes de invertir en sistemas mayores. En un ejemplo, la familia integró paneles solares con medidores bidireccionales y créditos fiscales, obteniendo estabilidad en facturas durante veranos prolongados. El retorno se aceleró al participar en tarifas por horarios, optimizando consumos cuando la energía es más barata y limpia.
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